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Dawn

Ante aquella visión perfecta de aquel paisaje de ensueño, el frío de la mañana, el lago, la inmensidad, recordaba pedazos de aquella noche. Nunca antes había sentido nada igual. Acostados sin tocarse pero casi rozando el pelo, apenas se sentía la respiración de ninguno de los dos pero era extraño como parecía que notaba su mirada. No sabría expresar esa sensación, en aquel momento, pero era intenso, como si nunca antes hubiera experimentado nada tan real y quisiera alargar ese momento, en el que en cualquier momento alguno de los dos daría un pequeño movimiento diera paso a algo más. Ella giró levemente la cabeza y él al instante hudió su nariz en su pelo inspirando fuerte recorriendola con un brazo casi inmovilizandola. Ella cerró los ojos, inspiró y se desembocó su corazón y ahí los dos se saborearon lenta y tranquilamente, deliciosamente.
Volviendo al momento casi parecía que todo hubiera sido un sueño tan perfecto, tan maravilloso. No podía dejar de pensar en como podía ser que un momento así pudiera ser algo solo puntual. Algo que se quedó ahí como algo tan bonito, tan intenso que había que guardarlo en un frasco bien cerrado para que nunca se olvidara y permaneciera para siempre tan intacto que se pudiera revivir eternamente.

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