domingo, 6 de septiembre de 2015

Has de vivir


Vuelvo a escribir tras medio año desaparecida. Este artículo me ha parecido maravilloso y perfecto para esta foto. Así que aquí lo pego identificando esta imagen con estas maravillosas palabras.


"Sucedió hace apenas treinta horas en una mesa frente a Gràcia, en la indescriptible sala de Moments —frente a nosotros, un padre con su hija (¿seis años?), él le explicaba los platos, ella atendía con los ojos muy abiertos, inmensos ojos. Aislados del resto del universo, nada existía más allá de la isla que era su mesa. Nada más. Nada menos.
No tengo hijas, pero sí un folio en blanco. Aquí va una carta para ella, para ti —ojalá un día la leas:
Viaja, viaja sin descanso. Viaja sola y acompañada, en familia y enamorada (no existe nada mejor) viaja con amigos y también —por qué no, con un amante, viaja en primera pero también en apestosos trenes regionales. Tienes que conocer La Mamounia y ver caer el atardecer en la terraza del Fortuny, con un Bellini en la mano (yo me encargaré de esto).Viajar es la única cura (bueno, y unos cuantos libros) que he conocido contra la estupidez.
No acumules trastos, no tengas dos armarios, no pierdas el tiempo soñando con un vestidor. Sólo son cosas, no te definen. Y quizá esta sea la lección más difícil de aprender (a mi me costó toda una vida). Las cosas sólo son cosas: no tengas miedo a deshacerte de ellas, a lo único que has de tener miedo es a no acumular calambres.
No te midas, no dejes cosas por decir, saca la mierda —ya— de la alfombra. Aún no lo ves, pero la vida es jodidamente corta, un día medirás tu vida por las cosas que no hiciste. Ojalá te salgan las cuentas.
Paga tus deudas, aprende a decir no (es lo que diferencia a un tarugo de un Rey) recuerda siempre que nadie te debe nada. Sé fiel. A tu pareja, a tus valores, a tu gente y (también) a ti misma. Esa fidelidad inquebrantable es la única vía que yo he conocido para dormir bien por las noches. Y qué placer, qué importante es dormir bien por las noches.
Lo de la sangre —por mucho que a tu padre le fascine El Padrino, es una soberana gilipollez. Tu familia es tu gente, y tu gente son los que se partirían la cara por ti, en cualquier situación. Nada vale tanto como un buen amigo. Nada.
Bebe vino, aprende a comer, cocina para otros. Tienes que probar el rodaballo de Elkano, la cocina de Ángel León y la elegancia de Quique Dacosta; las locuras de David Muñoz y la esencialidad de Josean Alija. Caerte en los baches de Cádiz y recorrer las tabernas de la Calle Laurel, patear las calles de Lo Viejo en Donosti y fondear la ría de Vigo. Michel Bras en Laguiole, De Kas en Amsterdam, las tabernas de Shibuya y las barras en el Soho. Come, siempre que puedas, frente al mar. Todo es más fácil frente al mar.
Dedica tu vida a los animales. Cada minuto perdido con ellos valdrá un millón de veces más que muchas de las personas que habitarán tus días.
Es inevitable: la música será tu vida. Escucha lo que sea que escuches —no hagas caso a los carcas, pero haz hueco para Chet Baker, Coltrane, Morricone, Dylan, Miles Davis, Mozart y los Smiths. No hagas puto caso a los infelices que te digan (lo harán, créeme) que no hay que escuchar esto o lo otro. Si te emociona, me sirve.
El cine, el cine —ya lo sabes, fue el mejor diván que pudo tener tu padre: una sala oscura, el silencio, unos títulos de crédito. Las veremos juntos, pero aquí te dejo una letanía: Rojo, Amour, La última noche, Cuentos de la luna pálida de agosto, Chihiro, El Gatopardo, Fresas Salvajes, Nelly y el sr. Arnaud, Los Puentes de Madison, Dublineses, Hannah y sus hermanas, Dersu Uzala, El Río, Tierras de Penumbra, Big Fish, todo Wilder, todo Hitchcock, todo Pixar, todo Buñuel, todo Erice, todo Kubrick. Y claro, aquella pequeña obsesión de tu viejo.
Escribe, escribe sin descanso. No esperes un tema, ni una excusa ni un trabajo: sencillamente escribe. Créeme, todo es más fácil cuando lo ves sobre el papel. Lee hasta que se te caigan los párpados, no lo dejes cuando la vida te reclame horarios (lo hacen tantos…) que leer no sea un recuerdo de tu juventud, que sea una necesidad, una sed: No hay otro camino, y nunca lo hubo.
No es lo que miras, es cómo lo miras. Aprende a mirar. Y a mirar se aprende mirando: exposiciones, calles, vidas, cafés, lienzos, amaneceres y portazos. Un pequeño truco: cuatro ojos ven más que dos.
Aprende a sobrevivir («Quien resiste, gana» en la tumba de Cela) pero que nunca sea suficiente: has de vivir.
Te van a hacer daño (es inevitable) pero te levantarás. Yo estaré ahí, ayudándote un millón de veces. No pretendo que no caigas, tan sólo que aprendas una lección —por pequeña que sea, tras cada caída. Esas lecciones serán tu tesoro.
Date entera.
Y por lo que más quieras, nunca te vendas."
http://blogs.revistagq.com/nadaimporta/2014/04/no-te-vendas/

miércoles, 7 de enero de 2015

Más vale tarde...

Está felicitación de navidad me temo que llega un poco tarde... pero más vale tarde que nunca. Una cosa que me define es que hago las cosas cuando me apetece y no me fuerzo a escribir si no puedo. Esta vez me pasó que pensé que durante estos días tendría más tiempo pero al final me han pasado las navidades en un abrir y cerrar de ojos y sin aburrirme en ningún momento.
Para escribir necesito un momento de tranquilidad para concentrarme en lo que quiero decir y si no es así no puedo ponerme a ello. Pero aquí estamos, hoy, 7 de enero de 2015 y voy al grano...
Primero de todo decir que espero que hayáis pasado unas agradables navidades en familia o como mínimo que hayas disfrutado de ellas. Para aquellos que no os gusta la navidad, almenos habréis tenido días libres que disfrutar así que seguro que algo positivo habremos sacado cada uno de nosotros de estos días.
Por otro lado deciros que... FELIZ AÑO NUEVO!
Para muchos el echo de que sea un nuevo año no cambia nada. Y en general suele ser así. Pero si es cierto que un nuevo año a veces puede sentirse como una nueva oportunidad, como el empezar de 0, con un sin fin de nuevas posibillidades y con la ilusión de descubrir que nuevas experiencias nos tendrá preparados este año. Y así es como lo veo yo.
Estos días en los que te pones a valorar las cosas que tienes en tu vida y hay un momento en el que abres los ojos. Me sentí egoista quejándome de pasar una mala racha, de tener decepciones y en realidad, analizando mi vida, siento que soy afortunada.
Me siento agradecida de lo que tengo, que es mucho. Siento que no puedo pedir más. Que podría tener un mejor trabajo? Sí. Que quisiera tener más dinero? Por supuesto... Que sería maravilloso tener un hombre con el que tuviera un compañero con quién apoyarme y compartir todo? Como no... Pero muchas de esas cosas son secundarias. Me siento afortunada por estar fuerte y tener una edad envidiable. Me siento afortunada por tener gente que se preocupa por mí y por la que yo me preocupo. Y me siento afortunada por tener una vida por delante que aprovechar. Así que, sin dejar de retarme a mi misma, valoraré más todo aquello que tengo en mi vida que no es poco.
Desearos a todos un año bueno. Un año que os traiga sonrisas, experiencias, alguna de aquellas cosas que deseáis. Espero seguir compartiendo pequeños pedacitos de mí en este blog. Gracias por seguir aquí. Abrazos y besos por mil!