domingo, 27 de abril de 2014

Nostalgia

Tengo un nudo en la garganta y no puedo quitarme esta necesidad de desahogarme de alguna manera. Pero siento como si no supiera cómo decirlo, o como si todo estuviera dicho ya. Tengo constantemente los sentimientos a flor de piel, dándome la sensación que siento todo más intensamente que nunca.
Estoy pensativa en todas partes, en mi casa, paseando.  Observo todo mi alrededor y no soy capaz de quitármelo de la cabeza. Como si todo me recordara a él. Como si sus palabras estuvieran tatuadas en mi mente. 
Cualquier pequeño detalle es suficiente para que le recuerde. Me pregunto constantemente si se acordará de mi, si a él también le pasará cuando vea algo que tenga que ver conmigo si se preguntará furtivamente sobre mí.
Pienso en su sonrisa y fantaseo sobre cómo será. Sus dientes, sus labios. Su mirada es algo que me obsesiona particularmente. Y su olor. Su cuello. Imaginándome con mi nariz pegada a él aspirando su aroma.
No deja de ser curioso el conocer a alguien en un mundo virtual y como cogemos esos detalles que desconocemos y jugamos a fantasear. Imaginarnos como será en realidad. No sé si esto sea bueno o no. Es posible que no porque crea ideas seguramente equivocadas, pero es tan difícil no hacerlo y más cuando se hace casi inconscientemente.
Y es que hay personas que con el tiempo va desapareciendo lentamente su recuerdo pero otras consiguen dejar marcas permanentes.
Sé la realidad y sé lo que hay. No estoy enamorada, no es ese sentimiento lo que me tiene “atada” a él. Me tiene enganchada todas las sensaciones que despertó en mí y que ahora no soy capaz de olvidar y que no dejo de preguntarme si las volveré a sentir.  Y aunque suene triste para mi no lo es porque siento que al menos descubrí que hay una manera de sentir distinta y que a veces hay que ser valiente y atreverse a vivir algunas cosas aunque estén condenadas desde un principio. Porque no hay que olvidar que vamos gastando los días y que puede que no se consiga la felicidad en seguida pero de vez en cuando se nos brinda un espejismo que si nos abrimos y lo experimentamos podrá significar algo sobre lo que pensaremos siempre y que recordaremos con un cariño y nostalgia que siempre nos hará sonreír (y es posible que hasta nos saque alguna lagrimilla de emoción.
Sé que suelo caer en tópicos pero es mi manera de pensar. Quizás me persigue siempre la sombra de “El club de los poetas muertos” y el “carpe diem”, pero pienso y siento así. Muchos días me siento triste pero esa idea de que hay que vivir cada día intensamente me ayuda a ver las cosas de una manera distinta y a valorar lo que tengo, que no es poco.

Ahora vienen mis días favoritos. Vienen días de sol, playa, terrazas, brisas y sonrisas. Días de primavera y próximamente, de verano. 

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